Desafortunadamente España cuenta con uno de los índices de siniestralidad más elevados de los países que integran la Unión Europea. A pesar de eso, la evolución de la siniestralidad se ha ido reduciendo, consiguiendo una cifra por debajo de los 3000, en concreto en 2008 fallecieron en carretera 2.181 personas.
El coste económico de los accidentes de circulación, que según estima la Dirección General de Tráfico es de entre 11.450 y 15.390 millones de euros al año, supone entre el 1 y el 2% del PIB. Pero no sólo podemos hablar del coste económico que ello supone, también es necesario mencionar el coste moral, éste incuantificable, que ello supone para nuestra sociedad. Por ello debemos plantearnos que el problema de los accidentes nos afecta a todos sin excepción.
Si pese a todo nos vemos implicados en un accidente, es importante recordar qué comportamiento debemos de tener, ya que ello contribuirá a facilitar la actuación de los servicios de emergencia, y evitaremos más complicaciones.
Comportamiento en caso de accidente
- Si las circunstancias lo permiten, el conductor deberá situar el vehículo en lugar seguro y fuera de la circulación, encendiendo las luces de emergencia.
Debe cortar el contacto, y antes de abandonar el vehículo, dentro del habitáculo deberá ponerse el chaleco reflectante, y acto seguido proceder a situar los triángulos de emergencia.
Es conveniente comprobar posibles derrames de gasolina o aceite para indicarlos a los servicios de emergencia.
- Avisar a los servicios de emergencia, utilizando para ello los postes SOS si los hubiera, o llamando al 1-1-2.
Es preciso indicar en la medida de lo posible, el lugar del accidente dando el máximo de indicaciones, el estado de los heridos y su número si los hubiere, y los peligros en la zona.
En ningún caso deben moverse a los heridos, incluso en caso de vuelco, salvo peligro inminente de incendio u otra circunstancia extrema, hay que acceder a aquellos que se encuentren atrapados y tranquilizarlos. No debe procederse al traslado de heridos sin la autorización de la Autoridad, y en todo caso dejar que actúen los servicios de emergencia sin intervenir en el rescate.
La atención a los heridos deberá realizarse sin precipitación y de forma metódica, utilizando todo el tiempo necesario de forma que NUNCA se pase a la siguiente fase sin la seguridad de que la estabilización del lesionado es la correcta y no perjudicará a su estado durante el traslado. Generalmente, esta fase deberá ser realizada por personal capacitado (dotación de ambulancia asistencial o médico):
- Si hay más de un herido, no dejarse influenciar por el que más grite o por la edad o aspecto de las víctimas. Puede que el que esté más ensangrentado no sea el más grave.
- En los heridos graves debe controlarse periódicamente el pulso y la respiración. Nos ayudará para conocer su evolución, sobre todo si se sospechan lesiones internas.
- Preguntar a los acompañantes o víctimas conscientes el número de personas que viajaban con ellos, los nombres y las edades. Todo ello nos sirve para establecer una relación entre el número real de personas implicadas y las atendidas y el grado de lucidez o confusión mental del accidentado.
- Informar, en los casos necesarios, a los equipos asistenciales y autoridades acerca de las labores que se han realizado o se están desarrollando, o informar al resto de espectadores a fin de tranquilizarles y evitar que se produzca una situación de tensión producida por la no evacuación inmediata de las víctimas.
- Si nos encontramos con una única víctima con ausencia de consciencia, de pulso y de respiración, determinaremos que ha entrado en parada cardio-respiratoria e iniciaremos, si se tienen los conocimientos sanitarios pertinenes, la RCP (Reanimación Cardio-Pulmonar). Si no se tienen, basta con anotar la hora de la parada para cuando lleguen los sanitarios sepa cuanto tiempo lleva la persona en parada y que medidas adoptar.
Es necesario facilitar a la Autoridad cuantos datos se tengan sobre el accidente, así como intercambiar con los demás implicados los datos de sus respectivas compañías de seguro.
Factores que influyen en los accidentes
Causas que originan el accidente
En la mayoría de los casos, el factor humano, es responsable inmediato del accidente. La velocidad inadecuada, el hacer un uso inadecuado de la calzada (desplazamiento sin indicación previa), no mantener el intervalo o separación necesario, no respetar la prioridad de paso (Stop, semáforos, etc) los adelantamientos no respetando las normas legales, o los giros y cambios de sentido, son las causas más frecuentes de los accidentes.
Pero también contribuyen a esta situación el estado del conductor. La conducción bajo los efectos del alcohol u otras drogas tóxicas, o en condiciones de fatiga o sueño, son causas de muchos accidentes, como también lo son, otro tipo de conductas que suponen un riesgo evidente (hablar por el teléfono móvil, comer o beber mientras se conduce, fumar o sintonizar los aparatos de radio).
Recordemos esa regla de la CRUZ ROJA que hacemos nuestra: P A S PROTEGER - AVISAR - SOCORRER
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